EUROPEAN HISTORY: EL ASCENSO DEL NAZISMO


Hasta las elecciones de 1930 en las que el Partido Nacionalsocialista obtuvo un gran éxito, muy poca gente fuera de Alemania, e incluso en la misma Alemania, conocían el nombre de Adolf Hitler. Hitler refundó el Partido Nacionalsocialista con una mezcla de elementos socialistas, como la nacionalización de las empresas de carácter monopolista, con elementos nacionales, como la abolición del Tratado de Versalles. Esta era una mezcla típica de los partidos facistas italianos, de los cuales Hitler se sentía un gran admirador. Ahora bien, uno de los rasgos que lo diferenciaban de otros partidos extremos era su antisemitismo, el cual constituía el eje central de su programa.
La primera aparición pública fue el llamado Putsch de la cervezería, cuando organizó lo que pretendía ser una gran marcha hacia Berlín. Dicho intentó fracasó estrepitosamente, fue detenido y fue condenado a cinco años de carcel, de los cuáles solo pasó nueve meses. Allí escribió la primera parte de su libro Mi lucha. De esta experiencia sacó una conclusión muy clara: el único camino para llegar al poder pasaba por aceptar las reglas del juego y utilizar las reglas de la legalidad republicana.
Hitler seguramente no hubiera experimentado un ascenso como el que tuvo si la gran depresión no hubiera precipitado a Alemania en la atmosfera de radicalización propia de la postguerra. La violencia y los enfrentamientos eran la nueva forma de hacer política, y los nazis se encontraban como peces en el agua. En abril de 1932, el gobierno de Brüning ilegalizó las SA nazis, pero edos meses después, el nuevo gobierno de Von Papen retiró esta medida y las luchas callejeras se reanudaron. El Partido Nacionalsocialista ejercía como polo de atracción de muchas frustaciones.
Con las dimisiones del gobierno de Brüning, la República de Weimar empezó a hundirse. Entre 1932 y 1933 los alemanes fueron llamados dos veces a las urnas. Ahora bien, la verdadera política, la que decidía el destino de Alemania, se hacía entre bastidores, en una trama de contactos y encuentros entre los altos mandos militares, la Liga Rural Alemana, algunos sectores de las finanzas e industria, y por supuesto con Hitler. Van Popen avanzó una solución autoritaria que pusiera fin al régimen de los partidos, sin excluir la posibilidad de un golpe de estado. Su sucesor, Von Schleicher apostó por la colaboración entre organizaciones sindicales y la jerarquía militar. Ambas soluciones fueron un fracaso, ya que el Partido Nacionalsocialista seguía representando a un tercio del electorado alemán. Además, Hitler había rechazado en diversas ocasiones el cargo de vicecanciller. Al final Hindenburg, no tuvo más remedio que aceptarlo.
El 30 de enero Hitler asumía el cargo de canciller, con Von Papen como vicecanciller. Además, los comunistas,. Creían que el ascenso de Hitler al poder era una etapa necesari en el camino de la instauración de la dictadura del proletariado. Por otro lado, los socialdemócratas, no estaban por la labor, y lo único que pretendían era salvar lo que se pudiera de la República de Weimar.
Hitler logró fijar para el 5 de marzo las elecciones, y mientras la campaña electoral estaba ya en marcha, se produjo la quema del Reichtag. Esto brindó a Hitler la oportunidad para reforzar su poder personal y dejar caer la responsabilidad del mismo a los comunistas. Muchos de ellos acabaron en la carcel, así como muchos opositores e intelectuales. Al día siguiente, Hindenburg, presionado por Hitler, firmaba un decreto en el cual suspendía todos los derechos y las libertades constitucionales y prescribía la pena de muerte por atentados contra el estado. En este clima se celebraron las elecciones, en las cuales el Partido Nacionalsocialista obtuvo el 43,9% de los votos. De esta forma obtuvo la mayoría absoluta, pero no la mayoría necesaria para poder reformar la constitución y atribuirse los poderes absolutos que reclamaba. A pesar de ello, igualmente obtuvo su proposito ya que consiguió la anulación de la elección de 81 diputados comunistas. En este momento, terminaba la República de Weimar y se iniciaba el movimiento nazi. Esto ocasionó que todo el sistema fuera desmantelado. Los partidos políticos, desde los nacionalistas hasta los comunistas fueron disueltos, y en julio, el único partido legal era el partido nacionalsocialista. Los rectores de las universidades fueron destituidos y se nombraron “a dedo”. Los medios de comunicación fueron puestos bajo el estricto control de un nuevo ministerio que estaba bajo las órdenes de Göbbels. Incluso la propia academia prusiana fue purgada y normalizada.
Pero hubo una institución a la cual el régimen nazi no pudo normalizar. Esta era el ejército. Los altos mandos militares seguían fieles al principio del apoliticismo, de ser un cuerpo separado, por lo tanto un estado dentro del estado. Además muchos de ellos pensaban que el ejército tenía el deber de oponerse al gobierno en caso de que resultase claro que dicho gobierno arrastraba al país a la ruina.
El 2 de agosto moría Hindenburg y Hitles convocó un plebiscito para pedir la unificación de los cargos de canciller y presidente, en el cual obtuvo una mayoría absoluta. Ahora Hitler era el Führer, además del comandante en jefe de las fuerzas armadas, las cuales le juraron fidelidad. Con esto, terminó la normalización de los sectores básicos que controlaban la sociedad alemana

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