HISTORY OF CHINA: CHINA AÑOS VEINTE


China que participó en la primera guerra mundial al lado de los Aliados no sacó ninguna ventaja de su participación en el conflicto. La delegación china hizo diversas peticiones en la Conferencia de Paz de París para que se retiraran los japoneses de Shantung y para la abolición de los “tratados desiguales” impuestos en su momento por las potencias occidentales, fueron ignoradas. Esto creó mucho malestar en China y se llevaron a cabo diferentes movimientos de protesta conocidos como el “movimiento del 4 de mayo”. Estas protestas se extendieron muy rápidamente desde Pekín a las principales ciudades del país, a pesar del grado de disgregación en que se encontraba el país. Además, estas protestas afectaron a todas las clases sociales. Los promotores fueron los estudiantes, pero posteriormente se unieron los ferroviarios, los obreros industriales y el movimiento contó con el beneplácito de la burguesía mercantil e industrial. Por lo tanto, este movimiento, representó una nueva forma de encarar los problemas y la realidad del país. Hasta este momento, la modernización suponía la adopción de modos occidentales, y por eso parecía que chocaba con su idea de patriotismo.
Ahora los estudiantes, los obreros y las clases medias, protagonistas del movimiento del 4 de mayo, constituían la prueba viva de que era posible ser al mismo tiempo modernizador y patriota. Al mismo tiempo, estaba el ejemplo de la Rusia soviética que había desbancado al zar y que defendía su diferencia con respecto a las potencias imperialistas. En julio de 1921 un reducido grupo de intelectuales, entre los que se encontraban Chen Duxiu y Li Dazhao, fundaron el Partido Comunista Chino.
En mayo de 1922 regresó a Cantón Sun Yat Sen, que había sido el líder de la revolución de 1911, pero tuvo que huir de nuevo, al faltarle ayuda. Se refugió en Shangai y aquí trabó sus primeros contactos con los jóvenes intelectuales fundadores del Partido Comunista Chino y con el emisario soviético Joffe. En estos momentos, la independencia solo se podía entender como liberación de las grandes potencias imperialistas y, tras la victoria soviética, el nuevo camino era el socialismo. Sun Yat Sen volvió a Cantón, y era consciente de que sin un partido organizado y sin una fuerza militar propia, la persecución de sus fines no serían logrados. Ayudado por el consejero soviético Borodin, trabajó para transformar el Guomintang en un partido organizado al estilo soviético, en el que fueron admitidos los militantes del Partido Comunista y en mayo de 1924 fundó en Whampoa una academia militar que debía formar a los cuadros del futuro ejército nacionalista.
Mientras tanto, en Pekín el mariscal cristiano Fen Yu-hsiang se había adueñado temporalmente del poder y su gobierno parecía tener la intención de discutir con el gobierno de Cantón sobre la posibilidad de una reconciliación y reunificación del país. Sun Yat Sen inició el camino hacia Pekín, pero nunca consiguió llegar ya que murió de un cáncer de hígado. Tras su muerte, el Guomintang se dividió en diferentes opiniones sobre el camino a seguir. Mientras unos eran partidarios de la independencia y la soberanía, los comunistas pretendían llegar al socialismo a través de la revolución. En marzo de 1926 Chiang Kai-shek se hizo con el poder en Cantón, arrestó a muchos dirigentes comunistas y puso fin a la huelga que hacía meses se arrastraba en Hon Kong. En junio de 1926 emprendió la ofensiva hacia el norte, y de esta forma, China logró recuperar, al menos formalmente su unidad.
A medida que se incrementaba el poder de Chiang Kai-shek, las potencias reconocían el gobierno que se había formado en Nanquín y renunciaban a una parte de los privilegios y de las inmunidades de las que habían gozado hasta aquel momento. Desde Estados Unidos empezaron a llegar a China préstamos, capitales y personal técnico cada vez más abundante. El único país con el que China no mantenía relaciones fue con la Unión Soviética, a la par, el país que lo había ayudado más para conseguir la reunificación.
En el interior de China, los grandes perdedores fueron los comunistas, que al proponer la sublevación en las grandes ciudades, habían facilitado el avance del ejército nacionalista. En 1927 se produjo la ruptura con los comunistas y acto seguido se inició una represión durísima contra ellos, en la que las víctimas se contaron por miles. El Partido Comunista fue aniquilado y los cuadros y militantes que habían sobrevivido a la salvaje represión se refugiaron en las regiones del interior, en un intento de reunificarse. Una de esas regiones era la de Hunan, donde fue enviado Mao Zedong. Siempre se mostró partidario, dentro del Guomintang, de la política de colaboración con el fin de conseguir la unidad del país. Al mismo tiempo, había alcanzado un notable conocimiento del problema agrario, ya que fue el responsable del Instituto para la Formación del Movimiento Campesino. La derrota del movimiento en las grandes ciudades, reforzó su idea de que el motor de la revolución china consistiría en las masas campesinas, que hasta ese momento habían sido unos meros espectadores. Sus primeros pasos en Hunan fueron desastrosos ya que la revuelta de la cosecha de otoño de septiembre de 1927 en Hunan, fue un fracaso y Mao Zedong tuvo que refugiarse en las montañas donde rodeándose de elementos marginales y bandidos constituyó su base revolucionaria, y desde allí empezó su larga marcha hacia el poder.
La reunificación China modificó el equilibrio del área del Pacífico que se había establecido en los tratados de Washington. La presunta colaboración entre chinos y americanos suscitaba recelos en Japón y reavivaba el sentimiento antiamericano, al mismo tiempo que relanzaba todas las ideologías panasiáticas Todo esto se manifestó en el gobierno formado tras las elecciones de 1928 presidido por el general Tanaka, defensor a ultranza de los intereses japoneses en Manchuria y en China.

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