HISTORY OF SPAIN: LA NUEVA POBREZA EN ESPAÑA

La pobreza y la marginación no son ya un hecho exclusivo del Tercer Mundo sino que van avanzado en los países del primer Mundo, como es el caso de España. Por lo tanto, vamos a dedicar el podcast de hoy a analizar la pobreza en España. Nos podemos plantar muchas preguntas como si el actual modelo económico ¿genera desequilibrios sociales? O bien si la única política económica posibles es la de corte neoliberal.
Se habla de antigua y nueva pobreza. Pues bien, vayamos a definir cada uno de ellos. Por pobreza clásica se entiende aquel tipo de pobreza sometida al no retorno. Es decir, eran aquellos colectivos que se encuentran fuera del mercado de trabajo como los mendigos crónicos, vagabundos, mundo marginal de la prostitución y de las drogas, algunas minorías étnicas como los gitanos, ancianos sin protección social, etc. Son colectivos que por diversas circunstancias es difícil que puedan surgir de este círculo vicioso. La sociedad los “tolera”, pero no les ofrece ninguna posibilidad para romper este círculo infernal.
Las nuevas pobrezas son todos aquellos colectivos en estado de precariedad, pero que no proceden de la pobreza clásica, sino de situaciones económicas y culturales estables. ¿Quiénes son estos nuevos pobres? Por ejemplo, los parados de larga duración: los trabajadores que son demasiado jóvenes para jubilarse, pero demasiado viejos para encontrar otro trabajo; los jóvenes que a los 24 años todavía no han encontrado un trabajo estable; los trabajadores sumergidos,….
La lista podría continuar. Pero el hecho más grave es que esta lista es cada vez más larga después de todos estos años de ilusión en que se pensaba que cada vez seríamos más ricos.
¿Qué características tienen en común la nueva y la clásica pobreza? En primer lugar, los contrastes y desigualdades tienden a agudizarse tanto a nivel planetario como en el interior de los países y estados. En segundo lugar, la sociedad sufre un proceso de dualización, de tal forma que se consolida un núcleo permanentemente marginado y excluido de la vida social, económica y cultural. ¿Qué significa esto? Que los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres.
En tercer lugar, las situaciones de injusticia son peores que en épocas pasadas. Todos los avances logrados, a partir de las situaciones de injusticia durante los siglos XVIII y XIX, se van perdiendo poco a poco.
En cuarto lugar, todas las situaciones de injusticia de hoy conviven con unas posibilidades tremendas de crear riqueza. O lo que es lo mismo, hoy estamos en condiciones de eliminar la pobreza y las injusticias sociales.
En quinto lugar, nos refererimos al hecho de que una persona puede ser considerada pobre en unos momentos de la historia, y tal vez, esta misma persona no sería considerada pobre en otros momentos históricos. Una persona considerada pobre en Europa, quizá no sería considerada pobre en otro lugar del mundo.
La última característica se refiere al hecho de que la pobreza reproduce pobreza.
Podríamos citar otras características de la pobreza hoy, pero con estas ya son suficientes para entrar a a analizar las cifras cuantitativas y cualitativas de la pobreza en España. Aquí van algunos indicadores que nos muestran la pobreza de nuestro entorno:
Según Cáritas, la pobreza en España supera a la media europea ya que hay 2.192.000 familias, que corresponde a unos ocho millones y medio de personas que viven bajo el umbral del 50% de la renta media disponible neta. Otro dato que tiene que ver con la desigualdad social: mientras un 10% de las familias españolas acumula un 40% de la renta, un 21,6% de las familias, las más pobres, tan solo disponen de un 6,9% del total de ingresos. Según el servicio de Estudios del Banco de Bilbao, “el 30% de los hogares españoles vive en condiciones de pobreza, el 40% se sitúa entre los límites de la estrechez y del bienestar, el 20% viven bien y el 10% vive estupendamente bien”.
El trabajo precario es hoy en día una de las causas más graves de discriminación, de inseguridad social, y por tanto, de pobreza. Si observamos un poco la historia, veremos como la estabilidad del trabajo ha constituido una de las reivindicaciones históricas del movimiento obrero. Poco a poco todas las legislaciones laborales fueron recogiendo dichas reivindicaciones. ¿Qué ocurre ahora? Según la lógica del mercado, es necesario flexibilizar el mercado de trabajo, lo cual significa tener menos seguridad en el mercado del trabajo. El sistema ha transformado al trabajador en una simple mercancía, despersonalizada y sin derechos. Actualmente la inmensa mayoría de los contratos laborales son temporales. Después hay todo un segmento de la población que está inmerso en la denominada economía sumergida. La economía sumergida, algunas veces fomentada por el sistema, tolerada por todos, constituye una de las fuentes más importantes de marginación y precariedad laboral. Los trabajadores sumergidos son aquellos talleres escondidos, aquellos trabajos que se hacen en casa (confección, bisutería, calzado, etc), sin horario, sin seguridad social, y en definitiva mal pagados. ¿Hay muchos trabajadores sumergidos? Es difícil su cuantificación, pero todos conocemos a alguna persona que trabaja de esta forma, y la cuestión es que los trabajadores sumergidos aceptan este tipo de trabajo porque no tienen más remedio, porque no tienen subsidio de paro, en definitiva porque tienen que vivir. El Ministerio de Economía cifró que había en torno a los tres millones de sumergidos. De estos, dos millones y medio, se encontraban en situación de precariedad laboral, porque no tienen otra salida. Además, añadía dicho informe que ninguno de ellos tenía cartilla de la seguridad social. Otra característica de dichos trabajadores es que el nivel cultural es mucho más bajo que el que encuentra un trabajo regular. Por último, señalar un dato: un tanto por ciento muy elevado de sumergidos son personas que han sobrepasado la edad de jubilación: ancianos y ancianas sin ningún tipo de pensión.
Por último añadir los parados de larga duración y los jóvenes sin trabajo. Sabemos que en las sociedades desarrolladas el paro es el camino más importante que conduce a la pobreza. Los parados de larga duración, especialmente, las personas mayores de 45 años, los cuales tienen muy difícil su integración de nuevo en el mundo laboral. Padres de familia, que muchas veces contemplan la quiebra familiar, que son víctimas de la depresión. Por último, estarían los jóvenes sin trabajo, muchos de ellos todavía buscando su primer empleo. Jóvenes, cualificados y no cualificados, con trabajos precarios y con dificultades para integrarse en el mundo laboral.
Todos lo que hemos visto hasta ahora, nos lleva a la conclusión de que la sociedad actual está colocando en sus márgenes a colectivos cada vez más amplios. ¿Ha de ser necesariamente de esta forma?

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