PHILOSOPHY TODAY: EL PSICOANÁLISIS DE FREUD


El psicoanálisis constituye una de las aportaciones más importantes del siglo XX al estudio del hombre y de los humano, en general. Fundado por Freud, psicoanálisis es originalmente un método para curar determinados trastornos psíquicos. La búsqueda de un método adecuado para curar la neurosis, juntamente con el estudio de la sintomatología y etología de las mismas, llevó a Freud a la formulación de una teoría completa acerca de la estructura y dinámica de la vida psíquica. Freud al mismo tiempo quiso aplicar los conceptos básicos del psicoanálisis al esclarecimiento de fenómenos colectivos como la religión, la cultura y la sociedad, y acabó dedicando a éstos una atención especial a través de ensayos como Tótem y Tabú.
Desde el punto de vista de su aportación a la comprensión de lo humano, Freud tiene algo en común con Marx y con Nietzsche. Los tres pueden ser considerados filósofos del desenmascaramiento, en cuanto que pretenden poner de manifiesto los condicionamientos ocultos que determinan múltiples comportamientos y formaciones al nivel de la conciencia: Voluntad de Poder en Nietzsche, la infraestructura económica en Marx, impulsos y mecanismos inconscientes en el psicoanálisis. Freud no estudió profundamente ni el pensamiento de Nietzsche ni el marxismo, aunque en su obra hay referencias a ambos. Su actitud con respecto al marxismo es escéptica. Freud acusa al marxismo de desconocer la naturaleza humana, lo que lo convierte en una teoría excesivamente ingenua y optimista, según su punto de vista.
En la obra de Freud es necesario distinguir dos planos, aun cuando las fronteras entre ambos no sean fáciles de trazar. Por un lado, tenemos su investigación sobre la neurosis y el sistema teórico correspondiente, plano que podemos llamar como investigación científica, al menos en la medida en que se apoyó constantemente en la práctica clínica y sus resultados. Por otro lado, tenemos su especulación filosófica acerca de la sociedad y la cultura. La validez de esta última es cuestionable en múltiples aspectos y la actitud del mismo Freud es ambivalente. A menudo la juzga con dureza, insistiendo en que sus especulaciones sobre la religión, la cultura y la sociedad no pasas de ser eso, especulaciones. Tal actitud negativa ante su propia especulación se debe, en parte, a su interés en no dañar la imagen del psicoanálisis.
A pesar de ello, las estructuras sociales son interpretadas en analogía con las neurosis individuales; así, la religión se describe y analiza sobre el modelo de las neurosis obsesivas y la filosofía resulta equiparada a un delirio paranoico

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