RELATO CORTO: RESIGNACIÓN


Cuando regresaba del trabajo se daba cuenta de cómo los años habían transcurrido sin que aparentemente se diera cuenta. ¿Cómo era posible que hubieran transcurrido tantos años? Hacía varios días que le asaltaban estas preguntas. Bien es cierto que en el trabajo las cosas no funcionaban como solían. Notaba que ser economista ya no tenía, en sí mismo, aquella aura que él se había proporcionado. La crisis económica acechaba fuertemente, y los “pajaritos” ya no se vendían tan fácilmente.
La noche era plomiza. El sol había desaparecido durante todo el día, y en su lugar habían aparecido unas nubes de color gris. En estos momentos llovía. Mientras, en la radio del coche sonaba “Stay” de Jackson Browne. Siempre que escuchaba determinadas canciones, se retrotaía, aún más si cabe, recordando los tiempos pasados. De repente, unas luces que le venían de frente le hizo olvidar todos estos pensamientos. Las luces le avisaban de que en un kilómetro se encontraría con un control policial. Estos eran frecuentes, ya que por desgracia, todavía había actividad terrorista de ETA. Mientras reducía la velocidad, la lluvía aumentaba de intensidad y la visibilidad se hacía cada vez más difícil. En el exterior, un agente le hacía señas para que detuviera el Nissan. Detuvo el coche en el arcén indicado por el policia y esperó su llegada.
Documentación, por favor.-preguntó el agente de policia después de hacer un breve saludo militar.
Abrí el salpicadero y allí encontré un desorden monumental ¿Cómo era posible que no tuviera ordenado aquel cubículo tan pequeño? Rebusqué y encontré el seguro del automóvil e inmediatamente cogí la cartera que tenía en el pantalón para sacar el carnet de conducir.
Aquí tiene agente. ¿Ha ocurrido algo grave?- pregunté con un aire de formalidad excesiva.
Nada no se preocupe. Un control rutinario. Además, hacemos un control de alcoholemia. ¿Le importaria soplar?- preguntó mientras me extendía el artilugio y me hacía indicaciones para que previamente quitara el plástico de protección.
Cogí el “soplador” e inmediatamente me dispuse a quitar el plástico de protección. Ahora bien, dicha operación se complicó sobremanera. No había forma de quitar el dichoso plástico. Ocurré como cuando vas a las grandes superficies y allí te lanzan innumerables bolsas las cuales no puedes abrir por mucho que intentes abrirlas-
-No se preocupe, le ayudo a abrirla. Es algo muy habitual- comentó con un cierto aire de superioridad.
Cogí el artilugio de plástico y me dispuse a soplar. Seguía soplando cuando una voz me dijo: -Ya es suficiente-
Yo estaba seguro que mi índice de alcoholemia sería nulo ya que hacía años que no bebía nada, si exceptuamos un poco de vino en las comidas de determinados días (generalmente sábados o domingos).
¿Me puede decir la edad?- preguntó como quien está rellenando una encuesta.
Tengo cuarenta y seis años- contesté con un cierto aire de resignación.
Gracias, ya puede continuar- me saludó de forma militar y me indicó el camino de regreso a la carretera.
¿Cómo era posible que hubieran pasado ya cuarenta y seis años? ¿Seria esta una sensación de nostalgia del pasado? El pasado estaba bien organizado y no era algo por el cual reparara mucho. Al contrario, siempre miraba hacia adelante. Pero en los últimos meses las cosas habían cambiado. ¿Seria el efecto que tuvo su vuelta al lugar donde nació? ¿Puede tener una efecto tan sombrio?
Llegué cargado con todos estos pensamientos al apartamento que había alquilado antes de que se instalara toda la familia. Había dejado las “comodidades” de vivir en una gran ciudad por trasladarme a un pueblo pseudorural donde la vida transcurre más lentamente y donde todo el mundo se conoce por su nombre. El traslado no había sido voluntario sino que se había visto forzado por las circunstancias. No eran estos unos tiempos en los cuáles una persona pueda determinar su futuro. Después de estar trabajando más de diez años en un matadero de aves, me veía obligado al traslado ya que dicho matadero generaba pérdidas, y la empresa había decidido trasladar toda la producción a una zona rural, lo cual le ahorraría costes de transporte, de personal, además de todas las primas y subvenciones que recibirían de la administración local y de la autonómica. Su nueva misión era continuar como responsable de calidad del matadero, y al mismo tiempo supervisar la calidad de un nuevo producto que quería lanzar la empresa. El producto en cuestión era toda una gama variada de mermeladas. La dirección de markenting había decidido que en tiempos de crisis la gente se refugia en los valores seguros como son el hogar, la familia, y esto genera que permanezca más tiempo en el hogar, lo cual se traduce en un aumento de determinados productos de consumo.
Yo no estaba de acuerdo con esta teoría. Bueno, no en sí en la teoría, sino que la mermelada fuera uno de estos productos estrella. Había tenido mis discusiones con Victor -el responsable de marketing- pero nadie me había hecho caso.
¿Cómo era posible que triunfaran las mermeladas? Me había repetido una y otra vez la pregunta en los últimos días.
El apartamento no quedaba muy lejos de la iglesia, lo cual tenía la ventaja de saber en cualquier instante la hora, ya que esta se escuchaba muy bien. El aparcamiento, y las intrincadas calles eran un hándicap para los foráneos. Ahora bien, la empresa había contactado con un productor de fresas, y este me había dejado un hueco en su almacen, lo cual era todo un acierto. Las tiendas eran antiguas pero con todo lo necesario para efectuar la compra. Bueno, es verdad, no había tal variedad de productos y de marcas, pero a quien le importa. Deje el coche, cedido por la empresa, y me dirigí al portal del apartamento, cuando me crucé con Jose Luís, un futuro proveedor de frutas del bosque. Intrigante cuestión ya que no había bosques, por lo menos a cien kilómetros a la redonda, pero había asegurado a la compañía que proveería sin ningún tipo de problemas.
-¿Qué tal José Luis? ¿Cómo va la recolección de los frutos del bosque? -inquirí de forma amigable.
-Bien, pero,.... ¿Sabes que mi mujer se obstina en creer que en un mundo anterior era una princesa y que ahora está purgando en esta vida alguna acción incorrecta de la anterior vida?- contestó e informó de forma apesadumbrada.
Frente a estas preguntas uno se encuentra desarmado y sin respuestas. Además tampoco ayudan las horas en que se hacen dichas preguntas. Eran las nueve de la noche y todavía tenía que comprar la cena en la tienda de ultramarinos. Intentando ser lo más prudente posible le contesté que quizá, pero que no era la persona adecuada para estos temas. Además le indiqué que el lugar adecuado era la iglesia ya que allí era el lugar donde se podía trascender la realidad cotidiana.
Me dirigí a la tienda ya que era importante proveerme de algún tipo de alimento para esta noche y los días siguientes.

RELATO II.LA CALIDAD TIENE UN PRECIO

Coincidí con Andrés en un seminario de calidad. Hacía muchos años que no nos veíamos. Eramos del mismo pueblo, teníamos casi la misma edad, pero nuestros intereses eran divergentes y cuando abandoné el pueblo, tambiém abandoné algunas personas que me habían rodeado a lo largo de la juventud. Yo sabía de sus andanzas por antiguos compañeros. Se había convertido en un empresario de éxito, un empresario hecho a sí mismo. Empezó con un simple matadero de pollos y actualmente era uno de los empresarios agropecuarios más importantes del país. Su empresa dominaba el sector avícola, que englobaba pollos, patos, faisanes,.......
Al observalo en el seminario cuál fue mi sorpresa y no pude reprimirme -¿Andrés que haces aquí? ¿Tú que siempre desdeñaste cualquier conocimiento y te inclinaste por la práctica? - le pregunté con un aire sarcástico-.
Hombre Gustavo, ¡cuanto tiempo sin verte! Necesito certificar mis mataderos y queria saber como funcionaba el tema. Pero cuéntame, ¿han pasado diez años desde que no nos vemos? ¿Todavía sigues dando clases en los institutos de Barcelona? Mira eres la persona adecuada. Estoy buscando un responsable de calidad, y creo que tu eres la persona idónea.
No vayas tan rápido. Quizá ho hayas pensado que me guste la enseñanza y no quiera dejarla. Además ahora no quiero abandonar la ciudad, me siento muy cómodo en ella. Pero, ¿cómo está Raquel? Los hijos ya deben ser mayores.......
Están estupendos. Respecto a la pareja vamos tirando, con las típicas crisis, pero sin ningún tipo de importancia. Además los niños son altos y delgados, no tienen nada que ver con su abuelo, que si te acuerdas era bajito y rechocho. Además solo hace falta verme a mí, que como ya sabes siempre fui el que abria la fila, el más pequeño de los amigos. Pero volviendo al tema, si tendrías que abandonar la ciudad pero tengo pensado instalar un matadero cercano a Lleida, a unos cien kilometros de aquí, y de esta forma estar más cerca de uno de los puntos de consumo más importantes de mi empresa. Por lo tanto, el tema residencia lo tienes solucionado, puedes coger el AVE, y te plantas en Barcelona en una hora- Te lo piensas, y me llamas, en una semana a lo más tardar.

El master pasó sin pena ni gloria, como muchos de los máster de las universidades españolas, es decir, te proporcionan la información suficiente pero no te dan un valor añadido. Los profesores son correctos, pero con una metodología muy poco centrada en el día a día de las empresa. Además era como una especie de trámite para los recien licenciados que querían acceder al mercado de trabajo. En los tiempos que actuales si alguien no tiene un master no es nadie, y además, es muy complicado conseguir un puesto de trabajo. Ocurre todo lo contrario que en la enseñanza obligatoria. En ésta las cosas habían empezado a cambiar por un simple decreto, sin contar con la opinión del profesorado ya que se suponía que eran unos pequeños burgueses que no querían modificar su estatus.

Era cierto, me dedicaba a la enseñanza, era profesor de economía en un IES, que son los institutos de educación obligatoria. En ellos se “enseña” desde la Formación Profesional, pasando por el Bachillerato, y básicamente se aguanta a los adolescentes hasta los 16 años.
Cuando recibí la oferta de Andrés no le presté la más mínima atención ya que me consideraba realizado profesionalmente, cosa extraña con lo que estaba ocurriendo en el instituto (modificación de sistemas de enseñanza, pérdida de autoridad, alumnos conflictivos,...). A los pocos días me volvió a llamar Andrés para saber si había considerado su oferta. Quedamos un día para comer, y charlar sobre los planes que tenía en mente.
Como era de esperar quedamos en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Si algo tienen en común muchos empresarios de este pais son las comidas en los mejores restaurantes, y además las sobremesas eternas, las que nunca se terminan, y además sirven para arreglan todos los problemas empresariales y políticos a golpe de “chupito”. El restaurante se hallaba situado en el barrio antiguo, y desde el exterior, no daba la impresión de ser de los mejores. Todo cambió en su interior, ya que las atenciones fueron infinitas. Nos trasladaron a un reservado, y después de pedir la comida, harto dificil en estos lugares ya que necesitas todo un gps para orientarte y saber que es lo que quiere decir la carta. Pero , esto es otra historia ya que quizá convendría efectuar un master al respecto.
-Mira voy a ser sincero- espetó Andrés. -Necesito una persona de confianza en el nuevo matadero. No estoy muy convencido de como se ha dirigido en los dos últimos años. El gerente goza de mi confianza, pero en el último año han surgido ciertos “problemas” que no acaban de gustarme. No me malinterpretes, no es que no tenga confianza con el gerente, el cual es muy competente, desde el punto de vista comercial, sino que necesito otra opinión desde el interior. Como sabes, no estoy encima del matadero ya que con la diversificación de la empresa y la aparición de nuevos productos (zanahorias en conserva y judias congeladas) éstos han requerido y requieren mi presencia, y he delegado en el gerente la gestión del matadero. Por ello, te pido que hoy antes de irnos me des una respuesta a mi propuesta.
Te agradezco que seas franco, pero no me ha quedado claro todavía cuáles serian mis funciones.
Mira, serías el responsable de calidad, y además te implicarías de una forma directa en la gestión económica del matadero. Eso si, estarías bajo la supervisión del gerente, pero, tendrás línea directa conmigo si observas algún comportamiento o actuación “extraño”. Por el sueldo no te preocupes, cobrarás más de lo que cobras actualmente, eso si, una parte importante del sueldo será en dinero B, y los desplazamientos los pagará la empresa. Por lo tanto tu nómina será inferior a la actual, pero el sueldo que conseguirás a final de mes será superior al actual.
Empezamos a comer, repasamos parte de los años de nuestra infancia, y al final de la tarde, después de varias horas acepté el cargo. ¿Serian los efectos del alcohol? Todavía no tengo claro el porqué.

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