HISTORY OF SPAIN: Orígenes del movimiento obrero español


Las primeras organizaciones obreras surgieron en Cataluña de forma paralela al desarrollo de la industria textil. En 1840 se creó la Asociación Mutua de Tejedores, pero durante la década moderada se ilegalizó el asociacionismo obrero por lo que hasta que los progresistas no accedieron al poder no resurgieron estas asociaciones. La federación Unión de Clases, creada en 1854, pasó tres años después a la clandestinidad por los vaivenes políticos entre moderados y progresistas. La revolución de 1868 significó el reconocimiento de los derechos de asociación, prensa y palabra, circunstancias que aprovecha la Asociación Internacional de Trabajadores. A raíz de la visita de Fannelli a Barcelona y Madrid, en 1870 un congreso regional de sindicatos reunido en Barcelona funda la Federación Regional Española de la Internacional, muy influida por las ideas de Bakunin.
La disolución de las Cortes republicanas en 1874 y el gobierno del general Serrano supusieron una intensificación de la represión obrera, el aparente aperturismo de 1879 bajo el gobierno de Martinez Campos fue aprovechado por un grupo de antiguos internacionalistas, entre los que se encontraba Pablo Iglesias, para fundar en Madrid el Partido Democrático Socialista obrero Español siguiendo las tesis de Carlos Marx, pero el partido tuvo unos inicios difíciles y carcía de un respaldo importante, prueba de ello es que hasta 1910 el PSOE no obtendría su primer diputado en Cortes. La ley de Asociaciones de 1887, que permite el ejercicio del derecho de libre sindicación, abre el período de la legalidad a las asociaciones obreras. El grupo socialista impulsa una asociación sindical, independiente del partido pero estrechamente cooperante con él, y sabiendo la mayor fuerza de la clase obrera industrial de Cataluña, elige Barcelona para fundar la Unión General de Trabajadores (UGT), el sindicato que asumiría un papel fundamental en las reivindicaciones obreras hasta su disolución en 1939. La otra gran organización sindical tiene sus raíces en la Internacional del sexenio democrático, y cuando los fusionistas suben al poder en 1881 y legalizan el derecho de asociación, se constituyó en Barcelona la Federación de Trabajadores de la Región Española de inspiración anarquista pero con fines puramente económicos, como organización sindical. Esta Federación adquirió muy pronto una extraordinaria fuerza por la suma de las principales tendencias, la de los obreros catalanes y andaluces; celebró un congreso en Sevilla en 1882 y editó un periódico importante, la “Revista Social”. La crisis agraria de este año y el pánico conservador ante la organización sindical desencadenaron los episodios de “La Mano Negra”, manipulados por los latifundistas andaluces y sus clientelas que obligaron al gobierno liberal a reprimir duramente las actividades sindicales.
Los Congresos de la Federación de Madrid en 1886 y de Valencia en 1887 manifestaron la debilidad de la organización y finalmente su disolución. Algunos libertarios catalanes crearon en 1888 una organización sucesora de la Federación a la que llamaron Pacto de Unión y Solidaridad que se encontró con grandes dificultades en el campo obrero por la orientación de los socialistas de un lado, partidarios de moverse en el terreno de la legalidad asociativa y la acción política, y por otro, la cadena de violencias que se desencadenaba en los años noventa.
A partir de este momento y durante casi veinte años, las organizaciones anarquistas se relegan a mantener conferencias comarcales, algunas activas organizaciones regionales, y en casos extremos pero frecuentes a la propaganda por el hecho, es decir, el terrorismo individual de algunos de sus miembros.

Comentarios

Entradas populares