HISTORY OF SPAIN: CAMBIO DEL PARADIGMA ACTUAL


En la situación en la cual nos encontramos, nos interesa analizar cómo es posible revertir la situación actual. Es bien sabido que la “crisis” actual, o depresión, o llamémosle como queramos, está ahí. La cuestión estriba en si es sólo pasajera o es permanente. O quizá, podría tratarse de otra cuestión, como entrar en unos nuevos paradigmas donde se podría haber un cambio de tendencia en las relaciones entre lo económico y lo social. Lo que está claro es que las soluciones adoptadas no mejoran la situación. Tomemos como ejemplo el tratamiento del paro. Hay una gran cantidad de medidas unas detrás de otras, reemplazándose unas sobre otras, que al mismo tiempo son las mismas, pero que tienen una característica en común: su ineficacia. Por supuesto, sin estas medidas, seguramente el número de parados sería mayor. Ahora bien, esto no quita para que las medidas desarrolladas hasta el presente demuestren su poca eficacia.
Además, muchas de estas medidas pueden tener efectos perversos sobre el mercado de trabajo, como incentivar a las empresas por contrataciones que estaban obligadas a hacer de todas maneras, etc. Tratar de esta forma el paro, es resignarse a que tiene que haber unos cuantos millones de parados y, alegrarnos cuando bajen unas décimas las cifras de paro.
Junto a todo ello sobrevuela la llamada “exclusión” social. Evidentemente, hay que luchar contra la exclusión y hay que ayudar a los excluidos. Ahora bien, esto no es suficiente. Porque lo verdaderamente importante es luchar contra aquellos procesos que puedan llevar contra la exclusión. Esto nos puede afectar a todos. Esta exclusión social va más allá del barrio en el cual habitamos. Puede ir, y de hecho avanza, en aquellas personas que trabajan, pero que están en condiciones tan precarias que corren el peligro de ir a la calle, o de aquellas personas con paro de larga duración, que la única ayuda que reciben son las familiares. Por lo tanto, la lucha contra la exclusión tiene que ir acompañada de políticas de prevención de la exclusión, es decir, intervenir sobre los factores que la producen.
Hasta ahora, las políticas de inserción, se ocupan de las consecuencias de las políticas de empleo después de que estas invaliden a una parte de la población activa. Tenemos que pensar como relacionar los que crean riqueza, es decir, las empresas, con todos aquellos que han sido expulsados del sistema productivo. Ahí está el quid de la cuestión, ya que de esta forma controlaríamos la situación. Por supuesto, tenemos que defender las políticas de inserción como último asadero donde se pueden coger los expulsados del sistema productivo. Pero limitarse a ellas no nos sacará del atolladero actual.
Apuntar algunas ideas al respecto. Quizá una de las primeras cuestiones que tenemos que llevar a cabo es redefinir los términos del contrato social, donde exista un equilibrio diferente entre lo económico y lo social. Podríamos desarrollar actividades cuya utilidad social no se mida únicamente por su valor de mercado. Llevar a cabo un mejor reparto del trabajo. Ello nos llevaría a plantearnos cuestiones como las siguientes: ¿flexibilidad y precariedad son términos sinónimos?........
La cuestión fundamental es cambiar el paradigma, y redefinir la nueva sociedad salarial en la cual nos movemos.

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