SCIENCE TODAY: EL CONDE RUMFORD


Benjamin Thompson, más tarde conde de Rumford fue una y múltiples personas a la vez. Si repasamos muy por encima alguna de sus actividades resultan que estas fueron: espía del gobierno británico; secretario de la provincia de Georgia en el Foreign Office británico, en 1779; fundador del Taller Pentenciario Militar de Munich; diseñador de los huertos ingleses de Munich; inventor del calorímetro de combustión; inventor del hornillo o cocina económica; el baño maría; el horno de pan; la estufa portatil;....... La lista continuaría. Thompson fue un genio y un inventor práctico del mismo tipo que Edison. Revolucionó la nutrición en Europa, de la misma forma que Edison revolucionó la vida con la utilización práctica de la electricidad. Fue un inventor más prolífico que Franklin y probablemente, mejor científico. Entonces, ¿por qué es virtualmente un desconocido?
En parte se debe a la personalidad del hombre. Thompson era ambicioso y carecía por completo de principios y escrúpulos. Adulaba servilmente a sus superiores, era cáustico y traicionero con sus iguales y un tirano con sus subordinados. nadie podía trabajar con él, y donde quiera que iba dejaba muchos enemigos. En definitiva, era un genio intolerable.
Thompson nació en Woburn, Massachusetts en 1753. Era miembro de una gran familia de granjeros. Fue un estudiante inquieto. Primero se instruyó como comerciante de tejidos, después como médico local. Pero ninguno de estos aprendizajes le fue bien, y se convirtió en maestro de escuela en Concord. En 1772 se casó con una joven viuda adinerada.
Las relaciones que tenía su mujer le ayudaron para convertirse en el favorito del Gobernador Real británico en New Hampshire. Llegó a ser informador y espía de los británicos, que necesitaban información sobre los escondites de armas y provisiones que la milicia colonial y los grupos de milicianos de la revolución ocultaban en los campos de Nueva Inglaterra. La semana anterior a la Navidad de 1774 Thompson tuvo que abandonar su plácida vida ya que un grupo de patriotas iban hacia él. Allí dejó a su esposa e hija.
De allí marchó a Bostón y continuó siendo espía para los británicos. Cuando el ejército británico fue expulsado de Boston en marzo de 1776, Thompson se marchó con ellos. Llegó a Londres, y pasados unos años hizo varios inventos importantes, e hizo muchos enemigos personales. Por ello se vió obligado a buscar empleo en otra parte. Apareció en Munich como coronel y consejero militar del elector Carlos de Baviera. Allí se le encomendó la tarea de reorganizar el ejército. Allí se le asignó una cantidad fija de dinero cada año para mantener el ejército bávaro. Si el ejército funcionaba de manera más efectiva, reduciendo los gastos, el dinero ahorrado se lo quedaba él. los experimentos de Thompson con la vestimenta, la nutrición, el torneado de los cañones y los talleres penitenciarios militares de Munich eran todos parte de su plan para hacer que el ejército bávaro fuese eficiente. Cuando los fabricantes se negaron a tejer telas y construir equipos de acuerdo con sus especificaciones, empleo el ejército para reunir a los millares de mendigos de las calles de Munich en una redada nocturna y convirtió los talleres penitenciarios militares en factorías. A cada trabajador le dio alojamiento y construyó escuelas públicas para sus hijos. Construyó los huertos ingleses de Munich para expermientar sus innovaciones en agricultura y la nutrición. Su sopa Rumford, creada en los talleres penitenciarios, fue un intento de suministrar un alimento completo al menor coste posible. Introdujo las patatas en Baviera, popularizó el café como agente estimulante en sustitución del alcohol e inventó la cafetera de gotas para hacerlo popular.
De coronel del ejército bávaro, pasó a ser ministro de la Guerra, ministro de Policia, general de División, chambelán de la corte bávara y canciller del Estado. Su último título fue el de conde del Sacro Imperio Romano.
En 1795, el trabajo había empezado a dañar su salud y los numerosísimos enemigos que tenía en la corte bávara se habían convertido en demasiado poderosos. Abandonó Munich y regresó triunfalmente a Londres. Allí fue adulado como filántropo, filósofo y benefactor. La Royal Institution de Gran Bretaña se creó como museo de los inventos e innovaciones de Thompson. Thompson concibió a la Royal Institution como un lugar al que irían los no entendidos a preguntarle al Conde Rumford cómo deberían llevar sus vidas. El hecho de que casi siempre tenía razón importaba poco a aquellos de los que se deshacía por su arrogancia. En dos años se vio obligado a abandonar el control activo de la Royal Institution.
Rumford murió repentinamente en 1814. Dejó todas sus posesiones a la Universidad de Harvard. No fue recordado como si lo fueron Lavosier, Dalton o Franklin. Las personas que intentaron trabajar con él encontraron tan difícil dar crédito a sus logros reales que cuando acabó su vida sencillamente le olvidaron con la mayor rapidez posible.

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