ECONOMIC HISTORY: LA ECONOMÍA DEL VIEJO SUR


La economía del Sur de Estados Unidos dependía en el siglo XIX de unos productos agrícolas que se destinaban al mercado exterior. El algodón era el producto estrella, aunque también tenían su importancia el arroz, el azucar y el tabaco. El cultivo de estos bienes se caracterizaba por utilizar extensas superficies de cultivo y por utilizar una gran cantidad de mano de obra. Por supuesto, la mano de obra la suministraban los esclavos. Entre 1802 y 1860 el precio de un esclavo de primera calidad oscilaba entre los 600 y los 1.800 dólares. Esta alza fue un reflejo del valor productivo de la esclavitud. Al mismo tiempo, los dueños de las plantaciones y sus esclavos se fueron trasladando hacia el Oeste donde había mucha estensión de terreno. Esto hizo que hubiera un incremento demográfico en el nuevo Sudoeste. Había diferencias entre las plantaciones antiguas de Carolina y Georgia y las del nuevo Sudoeste. En las primeras, los costos de producción eran más elevados y existía menos especialidad. En cambio, en las nuevas plantaciones del Sudoeste se especializaron en algodón o azucar.
Hay mito que no es cierto. Siempre que pensamos en el Sur de Estados Unidos, nos viene a la mente la figura de las plantaciones con sus esclavos. Esto no es cierto. Gran parte de los blancos sureños no eran dueños de esclavos. La inmensa mayoría vivía en pequeñas propiedades, y su producción era básicamente dedicada al autoconsumo. Además, con el aumento de las oportunidades del Sudoeste, los agricultores del sur emigraron, lo cual provocó que los mercados locales se hundieran. Al mismo tiempo, tenemos que destacar, que durante los años anteriores a la Guerra de Secesión, existían muy pocas ciudades importantes. Tan solo Nueva orleáns dió muestra de ser una ciudad dinámica. Por si fuera poco, faltaban industrias y servicios que estuvieran orientados hacia los mercados locales.
Todo lo anterior nos sirve para justificar la ventaja competitiva del algodón con respecto a otras formas de producción. Por lo tanto, este producto se convirtió en la inversión racional del hombre del Sur. Los elevados precios del algodón condujeron a un auge de compras de tierras en el nuevo Sudoeste encaminadas a sacar provecho de esta situación. Ello fue así ya que el resto del país, y en el exterior había una creciente demanda de mercancías. como resultado de ello se produjo una fuerte oferta de algodón que provocó la caída de los precios en el mismo. Esto frenó la expansión hacia el Oeste, y en algunas tierras se empezó a cultivar maiz. En los período de precios bajos en el algodón, al plantador le valía la pena producir él mismo los víveres para alimentar a los esclavos de su plantación; pero cuando subió el precio del algodón, entonces era más provechoso eliminar el maíz, especializarse en el algodón y comprar maíz y otros alimentos en el Oeste. Esta situación fue diferente en el viejo Sur ya que el algodón tendía a ser menos rentable, lo que condujo a una mayor diversificación.
La falta de ciudades en el Sur fue resultado de la producción de algodón ya que este no estimuló otros tipos de actividad bien sea industrial o comercial. El dueño de las plantaciones tan sólo tenía que llevar el algodón al muelle de uno de los ríos navegables, de allí se transportaba el producto a otros lugares y recibía a cambio los artículos importados que quisiera. Además, la distribución de la renta en el viejo Sur era muy desigual al estar constituida la mayor parte de la fuerza del trabajo por mano de obra esclava. El dueño de la plantación tendía a comprar bienes importados o a enviar a sus hijos a escuelas del Norte, pero consumía pocos artículos que fomentasen el desarrollo de una industria local en el Sur. Para el resto de la población, su renta era tan baja y autosuficiente que no podía de ninguna forma fomentar el desarrollo de bienes o servicios orientados hacia el mercado local.

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