ECONOMIC HISTORY: PANORAMA DESOLADOR


Después de haber experimentado un crecimiento rápido desde finales de los años cuarenta hasta principios de los sesenta, pasar por algunas crisis, y volver a recaer de nuevo, las economías occidentales vienen caracterizadas por un clima depresivo. El producto interior bruto combinado ya no crece, en términos reales, al 3 0 4 por ciento anual, como en las décadas pasadas. En vez de pleno empleo existe paro laboral con cifras en constante aumento y aproximándose a las elevadas cotas de posguerra. El comercio mundial, que durante tanto tiempo fue una locomotora que tiró de las economías nacionales, apenas se expande ya en términos reales. La inflación va escalando posiciones. Todos los países industrializados comparten, en mayor o menor grado, la crisis.
Incidentalmente, conviene recordar que no es la primera vez que la actividad económica de los países occidentales se estanca de una forma tan tenaz. A mediados del siglo XIX, en las postrimerías de la Revolución Industrial, los resultados económicos obtenidos por los países más avanzados, y particularmente por Gran Bretaña, fueron tan pobres que indujeron a los fundadores alemanes de la teoría comunista, Marx y Engels, a pronosticar el derrumbamiento del sistema capitalista.
Ya en el siglo XX, la crisis económica más serie fue la Gran Depresión mundial de los años treinta, en la que quebraron millares de empresas, se arruinaron millones de ahorradores, e innumerables familias se vieron hundidas en la miseria. Por aquellos años, muchos economistas creían que las economías avanzadas entrarían en una fase de estancamiento secular. Aunque los factores desencadenantes de las grandes crisis económicas de los siglos XIX y XX fueron diferentes, es natural que la crisis actual evoque males del pasado y despierte una gran preocupación entre empresarios y trabajadores, de cara al nivel de vida propio y al de sus familiares en el futuro. Pero por difíciles y complejos que sean los problemas con los que se enfrentan las economías occidentales en la actualidad, nada sería tan peligroso como dejarse arrastrar por la resignación y conformarse, en el mejor de los casos, con un crecimiento cero.

Comentarios

Entradas populares