EDITORIAL:UN NUEVO CAMINO DE LA HUMANIDAD


Si observabamos el siglo XXI vemos que es un poco decepcionante. No se si os acordais que nos habían prometido coches voladores, la semana laboral de 15 horas, y colonias humanas en la Luna. Además, nuestras tareas cotidianas las llevarían a cabo robots, a excepción de cuando se les “cruzaran los cables”, nuestra casa sería inteligente y estaría lista para cualquier contingencia. Nuestros niños sabrían de las enfermedades por los libros de historia, y las ciudades serían completamente habitables utilizando energía no contaminante. Pocas de estas cosas se han cumplido, y tenemos el derecho de sentirnos estafados por los grandes gurus de los años setenta.
Frente a esto, nos encontramos con una de las crisis más galopantes del último siglo, con problemas energéticos que no se solucionan a corto plazo y con un cambio climático que lo tenemos a la vuelta de la esquina. Ahora bien, no seamos negativos, e intentemos comprender la situación. Si analizamos el crecimiento de la población nos damos cuenta que hacia mediados de siglo esta se estabilizará en torno a los 9.000 millones de habitantes después de dos siglos de crecimiento exponencial. Esto hará que la población que padece pobreza extrema vaya reduciéndose. Ahora bien, al crecer la población en número y en riqueza estamos presionando cada vez con mayor fuerza los límites del planeta. Estamos expulsando a la atmósfera dioxido de carbono en una proporción tres veces mayor de lo que los mares y la atmosfera son capaces de absorber.
Las ciudades van creciendo de forma alarmante. Todos o si no todos, alguna vez nos hemos perdido en nuestra propia ciudad, en zonas de nuevo crecimiento. El tamaño de las familias se va reduciendo. Cada vez son más los niños que no tienen hermanos, pero tampoco tienen tíos ni primos. Los bazares están llenos de productos chinos, pocos productos están elaborados en los países occidentales; en España, los servicios de atención telefónica al cliente están atendidos por sudamericanos. Al mismo tiempo, cada vez son más los asiáticos que compran productos occidentales.
Las estaciones meteorológicas se van perdiendo. A causa del calentamiento global, la floración primaveral se ha adelantado entre una y dos semanas. Los mares van perdiendo biodiversidad. Muchas especies están en peligro de extinción. Cada vez te encuentras en los restaurantes pescados de especies distintas de las que solían ser habituales porque estas están esquilmadas.
Muchos de estos problemas emanan del crecimiento desmedido de estos dos últimos siglos. Cuando este crecimiento se agote, tendremos la oportunidad de cerrar los libros dedicados a estos problemas. Podremos quizá tener problemas, ya que tendremos que olvidarnos de los crecimientos de dos dígitos, pero lo peor habrá quedado ya atrás, y empezar una nueva forma de entender la vida y las relaciones sociales, económicas y culturales.http://spainteacheroscar.podomatic.com

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