EUROPEAN HISTORY:LOS IMPUESTOS EN LA FRANCIA DEL XVII


¿Eran suficientes los impuestos existentes en la Francia del Antiguo Régimen para cubrir los gastos del Estado en épocas de paz? El sistema de impuestos frnacés reflejaba el conflicto existente entre el gobierno central y los privilegios individuales y/o provinciales. El impuesto más gravoso era la taille, que en el norte de Francia recaía sobre los terratenientes no nobles ni eclesiásticos, y en el sur de Francia sobre todos los que no poseían tierras exentas de contribución. El derecho de no pagar este impuesto era comprado por individuos y po0r ciudades. Al mismo tiempo era rechazado por las asambleas provinciales. Este impuesto nunca fue suficiente para cubrir los gastos del gobierno. La monarquía intentó durante el siglo XVI de contar con sus propios agentes recaudatorios y de imponer nuevos impuestos indirectos, pero el resultado de todo ello fueron diferentes revueltas fiscales. Todo ello hizo que la monarquía abandonara la idea de recaudar la taille a los municipios y buscara otras fuentes de financiación. En 1695 introdujo la capitación, que fue un ensayo de impuesto directo en el cual ya hacia tributar a la nobleza.
A pesar de ello, lo impuestos directos no era suficientes para sufragar los gastos del país, y para los gastos diarios del monarca este acudía a los impuestos indirectos. Había muchos impuestos indirectos: la gabelle (impuesto sobre l sal). las aides (impuesto sobre las bebidas), los monopolios, los impuestos sobre el cuero, y un largo etcétera. Además, estos impuestos no eran recaudados directamente por el monarca. Había todo un sindicato de financieros que tenían en arriendo el derecho a recaudar los impuestos indirectos a cambio de una suma de dinero, pagada por adelantado y fijada para un periodo de 9 años. Estos financieros, al mismo tiempo tomaban el dinero prestado, por lo que todo ello constituía una inversión segura que pagaba unos intereses cercanos al 3 por ciento. Este sistema tenía grandes ventajas para la monarquía. En primer lugar, proporcionaba cantidades elevadas de dinero por adelantado y evitaba que el gobierno tuviese que depender de unos ingresos irregulares. En segundo lugar, los impuestos indirectos ya no eran recaudados por la monarquía sino por particulares, que eran los que sufrían el descontento popular.
Esto era bastante habitual en las monarquías de la época. Mientras los cargos ministeriales eran cargos políticos nombrados por el rey, para el funcionamiento de la hacienda pública existía una amplia red de oficinas contables y financieras repletas de funcionarios venales (cargos comprados) que mantenían una relación contractual con la Corona. No existía una tesorería centralizada de la Corona. La gran mayoría de las operaciones las realizaban contables que gestionaban los asuntos de la Corona. Estos contables, todos ellos ricos, habían heredado o comprado sus cargos y estaban dispuestos a venderlos si se les ofrecía una buena compensación económica.

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