EUROPEAN HISTORY:LA POLÍTICA INTERIOR DE BISMARCK


Aunque el canciller alemán no dependía para su elección o mantenimiento en el cargo de las Cámaras, ya que lo hace el emperador, necesitaba de un apoyo parlamentario mayoritario para la aprobación de las leyes, por lo que debía articular en cada momento las mayorías necesarias para sacar adelante sus propuestas, buscando de forma pragmática el apoyo liberal o conservador, según el momento. Bismarck mantuvo una dificil relación con el parlamento, institución que despreciaba profundamente, al cual llamaba “las trescientas cabezas de borrego”.
La reaccionaria política interior de Bismarck es uno de los motivos de sistemática oposición de los sectores liberal y socialista. Sus medidas sobre el control ideológico de los funcionarios, especialmente de los profesores, las limitaciones a la libre asociación y expresión, su manipulación de gran parte de la prensa, y en general su inmovilismo en política interior, provocan el enfrentamiento sistemático de gran parte de la Cámara.
Uno de los asuntos que produce tensión con la Cámara es el tema militar. los gastos militares son la partida más importante de los presupuestos del Reich y su aprobación es uno de los caballos de batalla del Canciller. Para quitarle a las Cámaras el control sobre la política militar, Bismarck llega a intentar en 1874 que el parlamento vote una aprobación indefinida de los créditos militares, ante el rechazo del parlamento se llega al compromiso de votarlos cada siete años.
Otro momento tenso, esta vez con los católicos es la Kulturkampf (la lucha por la civilización). Desde 1872, Bismarck inicia una política anti-católica, “kulturkampf”, mediante una serie de medidas represivas y restrictivas: expulsión de los jesuitas, limitación del poder de los obispos y control de los sacerdotes, disolución de algunas órdenes religiosas, expulsión de sacerdotes, etc, medidas tomadas, todas ellas, en el reino de Prusia.
Esta actitud frente a la Iglesia católica se explica por la actitud anti-nacionalista de la Iglesia durante el siglo XIX, especialmente durante el papado de Pío IX, y por la formación en Alemania del “Zentrum”, como partido confesional católico. Bismarck interpreta como una amenaza contra la supremacía del Estado, el que una confesión religiosa se organice con el objetivo de presionar políticamente. Teme una división de la sociedad alemana por motivos confesionales y recela del Zentrum, un partido que apoya a las minorías regionales y nacionales que amenazan la reciente unidad alemana, un partido de obediencia extranjera, el Vaticano, que representa un punto de vista anti-nacionalista. La política represiva dirigida contra el Zentrum, lejos de disolverlo le da más cohesión, amenazando, incluso, con la posibilidad de agitación en algunas regiones. Finalmente, Bismarck acepta un arreglo con la Iglesia católica, facilitado por la llegada de un nuevo Papa, León XIII, de talante más abierto, moderando la Iglesia su actitud política y retirando el canciller las medidas represivas.
Por último lleva a cabo una política anti-socialista. A partir de los años setenta el incremento de la población obrera se acelera en Alemania, llegando a ser más del 33% en 1882. En esa época ya existe una activa organización sindical y política, con una presencia limitada, pero creciente. A pesar de las prohibiciones del gobierno y de la represión patronal que prohíbe la sindicación a sus trabajadores, las organizaciones obreras, períodicos, locales, etc, crecen espectacularmente. El movimiento obrero se organiza en torno a tres grandes corrientes sindicales: los sindicatos amarillos, constituidos por iniciativa patronal eran un instrumento de la patronal para boicotear la actividad reivindicativa y sindical de los obreros. En 1891 cuentan con 65.800 afiliados y en 1912 con 109.200. Los sindicatos cristianos, de inspiración fundamentalmente católica, defendían la colaboración entre las clases y estaban fuertemente implantados en la industria de Renania y Westfalia. En 1912 contaban con 344.000 miembros. Los sindicatos socialistas eran la organización sindical más potente. En 1912 cuentan cpon 2,5 milloes de afiliados.
Sin embargo, esta extraordinaria organización del movimiento obrero con la guía del partido Social-Demócrata, fue incapaz  de conseguir una transformación de las autoritarias estructuras políticas del Reich.
Este ascenso inquieta a los sectores empresariales y al gobierno; Bismarck adopta una clara política anti-socialista que lo concreta en la ley de excepción de 1878, vigente hasta 1890, dirigida contra los socialistas que permite al gobierno prohibir cualquier activida pública del movimiento así como perseguir a sus militantes.
Simultáneamente y para alejar a la clase trabajadora de las doctrinas revolucionarias se desarrolla un programa de mejoras sociales con la intervención del Estado. Se aprueban importantes leyes en este sentido: seguro de enfermedad (1883), seguro de accidentes (1884) y seguro de vejez (1889), que permiten una mayor seguridad en la vida de los obreros, que participan junto con el Estado y los patronos en la cotización de los fondos.http://spainteacheroscar.podomatic.com

Comentarios

Entradas populares