ECONOMIC HISTORY:LA COMPOSICIÓN DEL CONSUMO


Uno de los hechos que más llaman la atención al observar la evolución del consumo familiar con perspectiva histórica es su significativo cambio de composición. Si las necesidades básicas, sobre todo de alimentación, podían representar hace cinco generaciones, en una familia media de lo que hoy conocemos como “mundo desarrollado”, un 75% de su consumo, hoy esas necesidades sólo representan un 20%. El vacio lo han ocupado los bienes de fabricación industrial y, cada vez más, los servicios personales (educación, viajes, medicina, actividades deportivas y culturales, etc). El reparto de la mano de obra entre las distintas tareas ha variado también de acuerdo con esos importantes cambios en la estructura del consumo: la reducción del consumo de productos agrícolas libera mano de obra del campo, lo que permite su traslado a la ciudad y su empleo en la producción de los nuevos bienes.
A medida que aumenta la renta, un porcentaje importante del gasto anual en bienes (aproximadamente un 15% para todos los ciudadanos) se dedica a la adquisición de “bienes de consumo duradero” (automóviles, muebles, televisores. etc), que formarán parte de la riqueza de la familia en períodos comprendidos entre 4 y 10 años.¿Podemos considerar como ahorro el gasto destinado a la adquisición de los bienes duraderos? El consumo sería, entonces, el conjunto de servicios que proporciona ese bien en cada uno de los años durante los cuales se utiliza.
Si compramos un coche a principios de año y nos ha de durar cinco años, nuestro consumo no puede ser de un automovil el primer año y de nada en los demás, sino, al menos, de un quinto de coche cada año. Por lo tanto, el año en que hemos comprado el coche podemos considerar que hemos ahorrado cuatro quintas partes, pues las iremos consumiendo en los años siguientes. Sin embargo, este cálculo no sería exacto: para comprar el coche, o bien nos hemos endeudado y tenemos que pagar intereses, además del precio, o bien ya disponíamos del dinero, en cuyo caso dejamos de ganar los intereses de ese ahorro. El valor de nuestro consumo anual sería más de un quinto de coche cada año. Además, en el transcurso de los cinco años puede ocurrir que vaya aumentando el precio del coche, de modo que para disfrutar de él nos veríamos obligados a pagar más cada año si no lo tuviéramos. Por lo tanto, los servicios de consumo que nos proporciona el automóvil han de estar incluso por encima de la cifra anterior.
Una de las consecuencias de las adquisicones de bienes de consumo duradero es el recurso al endeudamiento para su financiación, a través de las ventas a plazos o del crédito personal. Ya que el bien en cuestión va a proporcionar servicios a la familia durante muchos años, es lógico que parte de los ingresos de esos años sirvan para financiar su adquisición. Los intereses y cuotas anuales de amortización de los préstamos constituyen la carga financiera a que han de hacer frente las familias. Cuando representan un porcentaje importante de los ingresos y el tipo de interés no se altera significativamente, las familias prefieren que haya inflación: la elevación de precios y salarios hace perder importancia a las deudas anteriores, que se pagan en una moneda que cada vez tiene menos valor. ¿Será este el caso en el que nos encontramos?¿Será la situación en la cual no podamos pagar nuestras deudas?http://spainteacheroscar.podomatic.com

Comentarios

Entradas populares