HISTORY OF SPAIN:CAMBIO SOCIAL EN ESPAÑA. DE LA AUTARQUÍA HASTA LOS AÑOS SESENTA


La autarquía es un sistema económico basado en el autoabastecimiento, en el aislamiento económico, en la supresión de las importaciones y en la independencia con respecto al exterior. Eso es lo que ocurrió en España durante los años cuarenta y cincuenta. Las relaciones comerciales españolas disminuyeron progresivamente y la economía tendió hacia el aislamiento, que trascendió al ámbito económico y se hizo evidente también en el terreno político y social. Pero en esta ÇEspaña anterior a 1955, por razones de supervivencia económica, se impone la necesidad de cambiar algunas cosas, bajo la máxima del conde de Lampedusa:”que todo cambie para que todo siga igual”, y aquellos que habían patrimonializado el aparato del Estado desde el final de la guerra civil, tenían que comenzar a transformar ciertas estructuras económicas, necesarias para garantizar su propia subsistencia, y además también exigidos por la necesidad de entrar en la órbita norteamericana, y comenzar a ser admitidos en el concierto internacional.
Esta nueva política económica se llamó Plan de Estabilización, plan que aunque paradójico con lo que referencia su nombre, lo que intenta es abrir fronteras del país. El 17 de julio de 1956 se creó el Instituto Nacional de Emigración cuyas funciones seran facilitar la salida de trabajadores al exterior- ¿Por qué no se crea uno en estos momentos?-. Se originó así un doble flujo de movimientos poblacionales desde el interior del país hacia el exterior, en especial hacia una Europa en desarrollo, y a su vez de una población europea que ha alcanzado un alto nivel de vida y se la intenta captar como turistas, para potenciar el sector servicios. Además de este doble movimiento de divisas a través del flujo migratorio interior-exterior, se produce una inmigración del campo a la ciudad. La balanza de pagos también se incrementa con la entrada de inversores extranjeros sin apenas límites.
Durante 1961 parece más estable la situación de España y está claro un despegue económico del país, consecuencia de este aumento de la emigración y del turismo (6 millones de turistas en 1960), la nueva política desarrollista comienza a dar sus frutos. En la década de los sesenta se produce el llamado “milagro económico”, ya que, es verdad, que en apenas cinco años, los primeros de la década de los sesenta, la estructura poblacional de la población ha cambiado por completo, disminuyendo el sector agrícola y aumentando el sector servicios, disparándose el índice de producción industrial. Pero este despegue económico no se produce por arte de magia y los planes de desarrollo tienen sus fallos, ya que el déficit de la balanza comercial no se puede equilibrar con la entrada de divisas por turismo, a lo que se suma las aportaciones de los emigrantes, así como las aportaciones a largo plazo de capital extranjero. A pesar de ello, España empieza a cambiar.
A las clases medias tradicionales, compuestas por los pequeños comerciantes e industriales autónomos, se añaden las nuevas clases medias, altos asalariados como ingenieros, técnicos o funcionarios medios. Es importante el aumento de la producción y consumo de bienes como lavadoras o frigoríficos o automóviles. La España de las fotos de los transportes en burro comienza a ser la España de las fotos en los “seiscientos”. En estos años, lentamente, los estilos de vida, las modas, las imágenes, que turistas y emigrantes transbordan al país hacen que, tímidamente, se vayan transformando las mentalidades.
Frente a una España que progresa, se mantienen las bolsas de pobreza estructurales y desigualdades de desarrollo regional, pero en líneas generales los nuevos factores permiten la movilidad de la población, la concertación industrial y urbana, el desarrollo de los medios de comunicación, y el aumento del bienestar, y ello hace cambiar a la población española durante el decenio de los sesenta y setenta. Un informe de 1966 nos muestra datos como los siguientes: el número de teléfonos pasa del 12 por ciento en 1960 al 23 por ciento en 1966. El aumento de televisores es más espectacular, en 1960 sólo 1 de cada 100 hogares tenía televisión, y en 1966 el 32 por ciento de los hogares poseía ya una televisión. Esta entrada de los televisores en las casas de los españoles también obligó a modificar algunos aspectos de la política del régimen franquista a partir de estos años. Pero esto lo veremos otro día.http://spainteacheroscar.podomatic.com

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