RELATO CORTO:UN LUGAR EN EL MUNDO


Se observaba a sí mismo y tenía la sensación que no se reconocía. La barba denotaba que ya no se cuidaba como antaño. Estaba descuidada y ya no presentaba la homogeneidad de antes. La cuestión fundamental es que este cambio de rumbo le vino por sorpresa. De ser un ejecutivo, no agresivo, pero si con una cierta garantía de éxito, pasó a convertirse en un número más de los que engrosan las cifras del paro. los hechos ocurrieron muy rápidamente. En 2008 la empresa para la cual trabajaba, empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Surgieron las primeras pérdidas desde que la empresa se instaló en España. En cuestión de un año, la empresa cerró y se trasladó a otro lugar. A partir de aquí empezó el viacrucis particular de Miguel.
Acostumbrado como estaba, él y su familia, tuvo que disminuir su nivel de vida. Se terminaron determinadas compras que no eran necesarias. A pesar de todo ello, Miguel no perdió la cabeza, y pensaba que podría de nuevo encontrar un trabajo ya que disponía de una magnífica formación, así como de una impagable experiencia. Empezó a mover la lista de contactos y a tener las primeras entrevistas. El resultado fue el mismo en todas ellas: en otras circunstancias lo hubieran contratado, pero dada la situación económica por la cual atravesaba España, no era posible contratarlo.
Agobiado por la idea de estar sin trabajo, además del hecho de que en casa no entraba ni un solo euro, empezó a buscar trabajo de cualquier cosa. Por este camino consiguió ser camarero durante los fines de semana, repartidor de publicidad algunos días así como otros trabajos muy puntuales. Quizá el más pintoresco fuera de recogedor de pollos.
Observando como estaba la situación, y dándose cuenta de que lo único que podía era encadenar trabajos temporales, recordó que en su pueblo natal tenía un pequeño terreno que había sido heredado de sus padres. Ello hizo que su vida diera un cambio radical. Su idea era cultivar hortalizas. El objetivo era venderlas en los mercados locales, pero si esto fuera imposible, por lo menos, tendrías hortalizas para comer.
Planteada la cuestión a la familia, su mujer lo apoyó incondicionalmente, mientras que sus hijos ponían algún “pero”. Contando con el beneplácito familiar se trasladó al pueblo de sus padres. Hacía  más de treinta años que no pisaba el pueblo. En la adolescencia pasaba los veranos, y allí tuvieron lugar algunos romances de adolescente. Al llegar al terreno familiar, lo encontró lleno de matorrales y de malas hierbas, las cuales se habían adueñado del terreno. Empezó a trabajar la tierra. Primero la limpió. Posteriormente dispuso de lo necesario para poder empezar a trabajar la tierra. Allí está. Intentando trabajar un trozo de tierra del cual extraer un pequeño beneficio. Ahora bien, es feliz. Ha encontrado su lugar en el mundo.

Comentarios

Entradas populares