ECONOMIC HISTORY:"La justicia de los salarios" por John R. Hicks


“Hay una distinción  que hice hace ya mucho tiempo, en mi libro sobre Salarios, de 1932. (....) Es la distinción entre empleo casual, una tarea aislada que no implica una relación durable, y el empleo regular, en el que la gente trabaja junta por largos períodos. Es posible una distinción similar en otros mercados; pero en tanto que la mayoría (aunque no todos) los mercados de bienes son casuales, en el sentido de que el comprador no está atado a una tienda particular, ni su compra le compromete a ulteriores compras, la mayoría de los mercados de trabajo, y todos los más importantes, son regulares. Es imprescindible que las dos partes del empleo regular, el patrono y el empleado, puedan considerar cierta durabilidad en su relación. Sin embargo, si el trabajador es libre de moverse (y si no lo es, su situación es de semiesclavitud), no se puede confiar en el carácter durable de esa relación si no hay una satisfacción o por lo menos cierto grado de satisfacción. Por motivos de eficiencia, es necesario que ambas partes -y particularmente el trabajador- sientan que el contrato salaria es justo. ¿Qué es lo justo? los economistas se han preocupado por dar definiciones, a veces muy complejas, pero dudo que se ajusten a la realidad. Lo que necesitamos no es que una tercera parte -un árbitro- aplicando principios generales, determine un salario justo. Lo que necesitamos es que el trabajador sienta que le están tratando con justicia. La justicia en este sentido, importa muchos elementos que no se ajustan del todo bien.
No es justo, dice A, que B (a quien no considero más meritorio que yo) reciba un salario más alto. Pero B, que recibe el salario más alto, puede también considerar injusto que el salario de A aumente más rápidamente que el suyo.
C considera injusto que su empleador obtenga grandes ganancias sin elevar su salario; pero si aquél aumenta el salario de C, otros trabajadores, cuyos empleadores no logran ganancias tan grandes, lo considerarán injusto. Se estima injusto que los precios se eleven y los salarios no lo hagan en la misma proporción; pero también que los salarios se eleven más rápidamente que los precios, aunque no tan rápido como hace unos años. Y así sucesivamente. Un sistema salarial que satisfaga todas las demandas de justicia es sumamente inalcanzable. Ningún sistema salarial, puesto en tela de juicio, será jamás considerado justo.

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