EUROPEAN HISTORY: EL REARME EUROPEO


La situación económica en los años treinta fue muy complicada. Ahora bien, todavía lo era más la situación política. Guerra en Etiopía , Guerra Civil española, enfrentamiento entre Jaón y China, la Anschluss en 1938, la ocupación de Checoslovaquia en 1939, etc. Gran Bretaña anunció en 1937 un programa de armamentos valorado en 1500 millones de libras, de los cuales 400 millones se financiarían mediante créditos. Para ello aumentaron los impuestos durante 1938 y también al año siguiente. Todos los desembolsos económicos que se llevaron a cabo en Defensa durante los años de 1937 hasta 1939 cambiaron a la economía británica. De ser una economía ociosa, se transformó a una economía de escasez. De ser una economía de precios bajos a una economía inflacionista.
En Alemania, el programa armamentístico fue impresionante.  Se creía que dicho programa había empezado  a partir de 1933 y como decía Hitler se habían gastado 90.000 millones de marcos. La realidad es bien diferente a lo que se creía. Hoy se supone que desde 1936 Alemania se gastó en torno a los 40.000 millones. En estos gastos están incluidos tanto los gastos de capital para la construcción de fábricas de armamentos como el almacenamiento de bienes y material. El camino hacia el rearme empezó en el verano de 1936 cuando Göring fue nombrado jefe máximo del segundo plan cuatrienal. Dicho plan preveía una guerra en los próximos cuatro años. Ahora bien, este programa armamentístico fue frenado por la resistencia de financieros e industriales, además de que no había mucho ímpetu por la guerra. Los éxitos alemanes en Renania, Austria, Checoslovaquia y Polonia hicieron pensar que un conflicto abierto no entraba en la agenda política. Además, la resistencia de los industriales era de tipo económica, no política, ya que se oponían al desvío importante de cantidades de acero de los usos normales para dirigirlos hacia procesos más largos de desarrollo del mineral de hierro. Por lo tanto, Schacht luchó contra la expansión del armamento por razones de tipo financiero. Ahora bien, en 1936 cayó en desgracia por dichas cautelas, y en 1937 fue destituido como ministro de Economía, pero siguió al frente del Reichsbank. En marzo de 1938 se opuso a dar más créditos, lo cual provocó su cese.
Todo ello originó que la economía alemana se desarrolló en un cierto desequilibrio. Los salarios se congelaron a niveles de 1933, mientras que los precios estaban a niveles de 1936. Las relaciones alemanas con la economía mundial ya no respondían a los cambios de flujos de dinero, de precios o de capital, sino que estaban controlados.

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