HISTORY OF SPAIN: CONSECUENCIAS DEL DESARROLLISMO FRANQUISTA


·      Transformaciones socioeconómicas:
- La mayoría de las empresas de los años setenta crecieron gracias a las inversiones de la banca, cuyo poder era enorme (fue la gran protagonista).
- Los desequilibrios regionales se mantuvieron y mientras Cataluña, Madrid y País Vasco vieron crecer su renta, en las demás regiones disminuyeron. No obstante, si uno observa el PIB y otros indicadores (renta per cápita y saldo de la Balanza de Pagos), se aprecia un progreso continuo entre 1960 y 1973 (con oscilaciones también).
- Por sectores, retrocedió el agroganadero, creciendo el sector industrial en los años sesenta (sobre todo el automóvil, astilleros, eléctricas, siderurgia, minería, etc) y, a partir de mediados de los años setenta, el de servicios (especialmente en las ciudades).
- El notable incremento del turismo se debió tanto a la apertura económica como a las propias condiciones geográficas. Los ingresos se multiplicaron, gracias a la entrada de capital; el empleo creció y aumentó el nivel de vida en las áreas afectadas; se modificó el urbanismo y crecieron las infraestructuras (carreteras, aeropuertos, etc.). Los cambios más notables tuvieron lugar en las islas y en la ribera del Mediterráneo.
- El desarrollo urbano fue consecuencia también del éxodo rural, provocó un crecimiento espectacular en ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla..., dando origen a la aparición de áreas metropolitanas y conurbaciones. Así, a comienzos de los setenta, la tercera parte de la población española vivía en las ciudades de más de 100.000 habitantes.
- Consecuencia importante del desarrollismo fue la emigración hacia los países europeos, lo que sirvió para amortiguar el paro existente y transferir divisas a España (ahorro).
- Las consecuencias medioambientales fueron funestas. La contaminación urbana, en grandes ciudades y periferia, el incremento masivo de vehículos; la inexistencia de límites al impacto medioambiental, los vertidos contaminantes a los ríos y a la atmósfera, el crecimiento incontrolado de las ciudades, son efectos del desarrollo donde primo la cantidad sobre la calidad.
·      La situación de la agricultura
La modernización económica afectó también al campo: las obras hidráulicas, pusieron en regadío miles de hectáreas, el número de tractores se duplicó, el uso de fertilizantes se generalizó, así como la especialización de cultivos y la promoción ganadera..
A lo largo de la década, el campo fue perdiendo población (sobre todo jóvenes), debido a las nuevas expectativas en otros sectores y como consecuencia de la crisis agraria que se agudiza a partir de ahora, originando el llamado éxodo rural, que vacía y envejece los pueblos.
Lo más positivo de la disminución de la mano de obra fue el aumento de los salarios; pero la producción, y por tanto la rentabilidad de las pequeñas explotaciones, disminuyó; por esta razón se llevó a cabo una política de concentración parcelaria, seguida de una de ordenación rural, por la que se pretendía concentrar explotaciones y hacerlas más rentables, en muchos casos creando cooperativas. Esta política permitió la modernización del campo.
Además, los organismos anteriores (como el INC) se convierten en el IRYDA (Instituto para la Reforma Y el Desarrollo Agrario).
La mecanización del campo español fue un proceso rápido: tractores, cosechadoras y demás útiles se incrementaron de forma espectacular, compensando la pérdida de población. Se abandonan tierras no mecanizables y se especializó el cultivo, creciendo los regadíos.
En estas década, aunque se disparó la exportación de productos como el aceite, vino, frutas y hortalizas, seguía habiendo un déficit en la balanza comercial agraria, debido a las importaciones de cereales (para consumo humano) y piensos para la creciente cabaña ganadera.
La dieta alimenticia de los españoles mejoró gracias al incremento de la producción cárnica y láctea, muy deficientes antes.
La ampliación de superficies de regadío fue una lucha constante por parte del IRYDA, que permitió poner en regadío más de un millón y medio de hectáreas.
En resumen el desarrollismo contribuyó al progreso económico, modernización productiva y aumento en el nivel de vida de los españoles; pero consolidó los desequilibrios regionales con un éxodo rural que despobló muchas aldeas, favoreció la especulación del suelo en las grandes ciudades, la dependencia tecnológica del exterior y la aparición de problemas medioambientales. La crisis de 1973, marca el fin de esta etapa de prosperidad.

Comentarios

Entradas populares